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A la caza de Jack el destripador by Kerri Maniscalco

by - julio 24, 2019



Título original: Stalking Jack de Ripper
Edición: Editorial Puck
Total de páginas: 337
Género: Novela histórica de ficción.


Muchos han oído hablar de famoso asesino en serie “Jack el destripador” para los que no, les cuento los datos esenciales que se encuentran en las redes:Jack the Ripper o Mandil de cuero, fue un asesino en serie sin identificar al que se le atribuyen homicidios de prostitutas por aquello de 1888 en Londres específicamente en el barrio de Whitechapel, su modus operandi se caracterizó por cortes en la garganta, mutilaciones en las áreas genital y abdominal, extirpación de órganos y desfiguración del rostro a mujeres que se dedicaba a la prostitución. Si bien la Policía Metropolitana de Londres, en coordinación con Scotland Yard, imputó solo cinco asesinatos al mismo individuo, sus registros incluyeron seis crímenes más que conformaron el expediente de Whitechapel, aunque existen algunas discrepancias.

Se mencionaba en algunos puntos a través de la investigación forense que Jack the Ripper podría ser un forense debido a los asesinatos tan bien producidos que le atribuían a su perfil criminal, Sin embargo está teoría fue rechazada. Los documentos policíacos sobre los asesinatos en Whitechapel permiten conocer cómo era el procedimiento de investigación en la época victoriana,​ para recabar información, un extenso equipo de oficiales iba de casa en casa y sondeaban a los vecinos. El material forense mientras tanto era analizado por personal calificado. Cuando se identificaba a los sospechosos, la investigación se hacía más a fondo y, dependiendo de los resultados obtenidos, se decidía ya sea procesarlos o descartados del expediente. Desde entonces ha sido el método utilizado en las investigaciones policíacas contemporáneas. En las sospechas y ante la escasez de evidencia forense y las varias contradicciones de fuentes contemporáneas sobre el caso, resulto imposible esclarecer la identidad de Jack el Destripador.​ Aunque existen análisis de ADN realizados a partir de las cartas atribuidas al homicida, los resultados no fueron concluyentes y ya están demasiado adulterados como para proporcionar algún dato útil. 
Pese a lo anterior, existen algunas teorías sobre la identidad de Jack el Destripador un par de ellas, son: ​

1.- De las más difundidas en esa época señalaba que el asesino debía vivir en Whitechapel y tener un empleo estable, ya que los crímenes ocurrieron en fines de semana próximos a fechas festivas, y en calles cercanas entre sí.

2.- También se pensó que el responsable podía ser un hombre culto y de clase alta, posiblemente un doctor o aristócrata, que había llegado al barrio procedente de un sector más opulento, aunque dichas suposiciones podrían haber obedecido a estereotipos culturales como el temor a los médicos, la desconfianza en la ciencia, o la explotación de los pobres por los ricos.

Pero todas estas teorías jamás fueron comprobadas y al parecer jamás sabremos quién fue el verdadero “Jack el destripador”.


Hablando de la novela...

Kerri Maniscalco es la autora de esta novela “A la caza de Jack el destripador”. Que si bien además de tener una portada que llama la atención a kilómetros de distancia se enfoca precisamente en 1888 en Londres y también específicamente en el barrio de Whitechapel.

La protagonista de la novela

Audrey Rose, es una chica de la clase alta fastidiada de las tardes de té, ir de compras fastidiada con la idea de pescar un hombre de buena familia que se arriesga a ser descubierta por su padre al ir a estudiar para médico forense con su tío, hermano de su padre, Jonathan. Quien además de permitirle ayudarle a abrir cuerpo y ser parte de las investigaciones de las muertes de los cuerpos, le permite asistir a la Universidad como un chico. 
Se esfuerza por seguir sus deseos y convicciones a pesar de lo marcado por la sociedad. Quiere ser una gran médico forense y por supuesto mientras otros ven la linda tela de su vestidos, ella ve sangre o siente curiosidad por cómo es el cuerpo humano.

Sin embargo las cosas se complican un poco cuando una serie de asesinados comienzan a ocurrir en Whitchapel y nadie es capaz de dar con el asesino. El tío Jonathan es inculpado y Audrey Rose con la ayuda de Thomas Cresswell hará de las suyas para encontrar al culpable. Un montón de secretos salen a la luz en todo el trayecto de la investigación. Porque su padre además de ser un sobreprotector ¿está tan enojado con el tío Jonathan?, o ¿De dónde conocía su tío a una de las victimas del mandil de cuero? Esos y muchas otras respuestas ayudan a ir juntando las pieza.


Tomas Cresswell es un chico de buena familia y pupilo ferviente del tío Jonathan con una capacidad de análisis sorprendente que será clave para todo, quizá incluso antes de que Audrey Rose logre unir las piezas, él ya tendrá un candidato para el culpable además de buscar sacar al tío Jonathan del horrible manicomio en el que lo tiene preso y drogado.


Nathaniel, es el hermano mayor de Audrey Rose y ferviente fan de Frankestein de Mary Shelly. Sabe lo que hace cuando le dice que va a tomar el té o de compras y la encubre de vez en cuando. Toma otra actitud con ella cuando los asesinatos comienzan y su padre debe ausentarse.


Comentarios:
 Si son fanáticos del tema es una novela buena. Tiene datos interesantes como el vidente que en realidad sí ofreció su ayuda pero que la policía de Londres rechazo (no sé si gentilmente así que no lo pondré, lo pensé). Todos los datos forenses que agrega Kerri a la novela pero el sabor que le da para sazonar la historia, está bueno. No me gusta tanto el final porque me parece muy predecible, sin embargo la autora sabe manejar muy bien el hecho de por qué no sé llega a conocer el verdadero nombre de Jack el destripador. Que nuestra protagonista sea una mujer me encanta, sin embargo lo cierto que en realidad no logra descifrar nada o darle al puto y la  historia de atracción entre Tomas y ella me parece un poco innecesaria, claro desde mi punto de vista.


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1 comentarios

  1. Se debe tener respeto por toda obra, pues el mero hecho de que un autor concluya una historia es digno de encomio, y más aún lo es cuando se trata de una labor tan extensa y minuciosa como resulta "A la caza de Jack el Destripador". Toda lectura a su vez es subjetiva, y aquello que a un lector le agrada o, incluso, le fascina, deja indiferente a otro, y hasta le rechina. Dicho lo cual, señalaré que me costó mucho leer esta novela y tomarle el gusto a su trama, pese a que aborda un tema muy atrayente. No pude quitarme esa sensación de irrealidad que permea el libro. La técnica de usar a un personaje femenino narrando en primera persona me pareció un error. Un tributo excesivo a un público juvenil en detrimento de lectores de mayor edad. Considero que una historia potencialmente muy interesante se estropeó por esos permanentes toques de novela rosa que se le intercalan. El enamoramiento de la protagonista respecto de Thomas, el apuesto asistente de su tío el forense, me parece un ejemplo de esa orientación fallida del argumento. En fin, mucha fantasía teñida de rosa que, en mi modesto criterio, terminó destruyendo el corazón de la historia. Esa mezcla de géneros (romántico, misterio, gótico, etc) me hizo demasiado densa la lectura dejándome el sabor de que se desperdició una ingeniosa idea, que quedó eclipsado el talento, que por momentos nos muestra la escritora, y también su arduo trabajo de documentación sobre la época victoriana y los crímenes del destripador de Whitechapel.

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